“Tambores del Alma” volvió a llenar de música Constructora OVAL, dejando una huella positiva en cientos de trabajadores. Esta intervención artística, parte de los programas sociales de la Cámara Chilena de la Construcción, visitó en julio los proyectos Doña Mariana en La Granja y La Punta de Renca, ofreciendo una actividad lúdica y enriquecedora.
Liderada por el reconocido percusionista nacional Pedro Greene, creó una verdadera orquesta dentro del entorno de la construcción. Cada colaborador recibió un instrumento de percusión para, en conjunto, dar vida a diversos ritmos que fortalecen el espíritu colaborativo.
Pedro Greene explicó la esencia de la iniciativa: “La música es de celebración y se lleva dentro del corazón. Cuando se trabaja en equipo, en la necesidad y la alegría de hacer obras en conjunto, el corazón es lo que manda. Los Tambores del Alma trabajan sobre el corazón, es la rítmica del entusiasmo, la cooperación y la sinergia entre las personas. Sin duda, tiene una aplicación directa en el trabajo”.
Durante una hora, los colaboradores cambiaron sus herramientas por una variedad de instrumentos de percusión como yembes, zurdos, darbukas, dudunes, campanas, cascabeles, panderetas, claves y maracas. Entonaron ritmos africanos y afrolatinos, desde el boleto al frecova, creando un espectáculo sonoro.
El resultado fue excepcional: la participación fue total, todos se dejaron llevar por el ritmo y se coordinaron a la perfección, generando la sensación de integrar una orquesta entre compañeros. Francisco Lizana, carpintero de Doña Mariana, expresó su gratitud: “Fue entretenido para motivarse y dar energía, así que agradecemos este bonito momento. Le pongo un 7,0 a la orquesta, dieron todo de corazón, con empeño, entusiasmo y estuvo muy bonito”.
En la misma obra, Jovana Ramírez, del área de mantención de oficinas, compartió su experiencia: “Nunca había participado en algo así y fue hermoso. A todos les encantó la experiencia y sonamos muy lindo. A lo mejor nadie había tomado instrumentos, lo hicieron por primera vez, pero tuvieron buen oído y coordinación”.
En La Punta, la actividad también fue un éxito rotundo. Diego Vega, administrador de obra, comentó: “A la gente le encantó la actividad. Algunos la conocían de otros proyectos de OVAL y todos querían participar. La obra se paralizó durante una hora y lo que se busca es entender el trabajo en equipo, formar una orquesta en una tarea colaborativa, y terminaron sonando muy bien”.
César Guzmán, administrador de Doña Mariana, destacó los beneficios: “Genera en la gente la posibilidad de salir de la cotidianeidad. Sirvió para potenciar el trabajo en equipo, la coordinación y el complemento en la obra. La mayoría nunca había tenido acercamiento con un instrumento, así que lo agradecieron harto”.
Una vez más, “Tambores del Alma” dejó su marca en las obras de OVAL. Pedro Greene concluyó: “Esta dinámica da un resultado fantástico por el entusiasmo, el interés y la colaboración que se genera entre los distintos equipos. La experiencia resulta muy positiva y termina con la gente con el corazón lleno de alegría y compañerismo, es un resultado muy bonito”.

